Siglo XIX

Zapato de Piel Inglaterra S. XIX

Durante la época del romanticismo, en los primeros años del siglo XIX, los zapatos con lazos y otras decoraciones regresaron durante un breve período, si bien a mediados de ese mismo siglo la moda del calzado masculino experimentó profundas transformaciones en las que dominó mayoritariamente el zapato bajo. 




Botas Wellingto

A principios del siglo XIX, zapateros de Hesse, en Alemania, presentaron las botas militares enterizas denominadas hessianas, de cuero negro y abrillantado, con una borla similar a las colas de animal empleadas por los romanos, colgando de la parte superior.
Y en el mismo período, los zapateros británicos, aprovechando una victoria militar, popularizaron las Wellington, botas altas así llamadas en honor de Arthur Wellesley, el Duque de Wellington, artífice de la derrota de Napoleón en Waterloo. 




Merceditas de Piel 1814
Nuevas formas de zapatos y botas encontraron su lugar en el escenario de la moda, principalmente a través de personalidades sociales con mucho estilo o de militares.

En los inicios del siglo XIX el taco alto cedía su paso al zapato plano y a los escarpines estrechos. Hasta aproximadamente 1820, los zapatos se hacían con la misma forma para el pie derecho y el izquierdo, es decir, eran intercambiables. 

Zapato con Agujeta 1890

En ese mismo siglo la bota se convirtió en el calzado de la nobleza, y con pocas variantes en el diseño las usaban también los hombres para montar. A finales de 1830 se entroniza el botín, abotonado o con cordones, ganando altura su tacón a medida que pasen los años.
Surgirá también, el cubre zapatos o polaina. 





Bota Balmoral masculina
La primera bota de dama fue diseñada para la Reina Victoria en 1840. Curiosamente, fue la Reina Victoria, conocida por su puritanismo y su actitud conservadora, quien popularizó la bota femenina, especialmente la Bota Balmoral, bautizada en honor al pueblo escocés. 

Esta bota cubría el tobillo, tenía una suela gruesa que la hizo favorita para caminatas y también para las fiestas cuando le incorporaron otros materiales, como seda, tafeta y lienzo bordado y piedras aplicadas en su decoración.




A mediados de siglo se crea el modelo que mayor aceptación ha tenido en la historia contemporánea del calzado masculino: el Oxford. En la misma época, la bota era ya el calzado cotidiano de mujeres y hombres, invierno y verano, ampliándose la variedad de modelos. 

Bota Balmoral de piel 1890
La caña alta es una conquista femenina porque había sido patrimonio de los hombres. Entre la clase trabajadora aparece el uso de los botines, producidos en serie en la incipiente revolución industrial.

En Estados Unidos la seleccción, precio y comodidad del calzado mejoraron a mediados del siglo XVIII cuando se inauguró la primera fábrica americana de este ramo en Massachusetts.

Estos zapatos fabricados en serie todavía se cortaban y cosían a mano, operaciones que realizaban en casa mujeres y chiquillos a cambio de un magro estipendio. Después se completaba el montaje en la fábrica. La mecanización completa de la confección de calzado, y con ella la auténtica producción en serie, tardó en llegar.

Manfield Shoe Company

En 1892, la Manfield Shoe Company de Northampton, en Inglaterra, puso en marcha las primeras máquinas capaces de producir zapatos de calidad en medidas estándar y en grandes cantidades. Cuando aparecen las máquinas en la confección de calzado, la electricidad aporta el impulso definitivo para la mecanización de la fabricación.

Botas S. XIX

La bota de paseo y de fiesta cae en desuso cuando termina el siglo XIX, pero recupera su condición de instrumento de trabajo, para regresar, cuando en la quinta década del siglo XX, estalla como moda.

La moda, precisamente, hace que, cuando en el siglo XIX aparecen las primeras revistas especializadas con detallados figurines de vestidos y zapatos, el diseño del calzado de mujer adquiera verdadera importancia. 




Por esa época, la botita con taco mediano para la mujer y el zapato con lengüeta hasta el tobillo para el hombre son los predilectos de  varias generaciones.

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